Hace años, uno de los temas de discusión más interesantes e intensos era el de la "animación a la lectura". Bajo esta denominación se justificaba casi cualquier actividad y muchas veces tuvimos que asistir a discusiones de lo más extravagantes sobre teorías relacionadas con animar a leer. Desde aquellos tiempos me ha gustado coleccionar testimonios de gente relatando sus primeras experiencias lectoras donde se observan las curiosas maneras de iniciarse y también la variedad, cantidad y obsesiones que marcaron sus inicios como lectores. Muchos de estos relatos son de escritores, pero también hay de científicos y de lectores comunes. Me animo a iniciar una serie de textos breves para mostrar que, a veces, un pequeño gesto es suficiente para despertar una pasión.
“ Devoraba todos los libros, folletos
y opúsculos de cualquier especie que caían en mis manos. Sin
discernir, siempre, con claridad, la diferencia entre un manual de
física recreativa donde se afirmaba que un espejo, una habitación
limpia y clara, y una mente despejada, eran suficientes para
descubrir la naturaleza de la luz, y los misterios, no menos
impenetrables de El escarabajo de oro, que descubrí, al azar
de mis lecturas nocturnas, en una colección de diminutos libros
donde la divulgación fantástica y los relatos de terror se
alternaban en un dudoso orden y concierto, que parecían satisfacer
mis confusos anhelos infantiles”
Juan Pedro Quiñonero:
(Edicions Corts, 2003)
“ En una ocasión papá se ofreció a
pagarme por leer: cinco dólares por libro. Me dijo que cogiera un
libro de la estantería del salón, que ib del piso al techo.
Encontré La llamada de la selva, de Jack London. Me gustaban
los colores de la portada. Papá bajó el libro y me lo dio.
-Este tío fue un gran escritor. Has
elegido bien.
Sesenta días más tarde había
devorado cinco de las novelas de London. Estaba enganchado para
siempre ”
Dan Fante:
(Sajalín Editores, 2012)
“ Siguiendo su consejo adquirí una
voluminosa Geografía pintoresca ilustrada con láminas y
fotografías que fue por espacio de dos o tres años mi lectura
favorita. Gracias a ella, sabía de memoria la extensión, población,
capital, ciudades principales, status jurídico y riquezas naturales
de todos los países del mundo. (…)
En el transcurso de los años de
colegio el contenido de mis lecturas se había ido modificando: a la
afición a los librillos de la colección “Marujita” siguió el
descubrimiento de los personajes de Elena Fortún –tío Rodrigo,
Celia, Cuchifritín- para pasar de corrido al de Emilio y los
detectives y, sobre todo, de la serie ilustrada de Aventuras
de Guillermo, probablemente una de las mejores del género.Mi
interés por Julio Verne y Salgari fue algo posterior: consecuencia
directa de mi frecuentación de los cines del barrio en donde
proyectaban filmes de aventuras y, a fin de cuentas, de escasa
duración.”
Juan Goytisolo:
(Península,
2002)
“ A los dos años me enseñaron que cualquier habitación de nuestra casa, a cualquier hora del día, podía ocuparse para leer, y sobre todo para hacerlo en voz alta a quien quisiera escuchar. A mí me leía mi madre. Me solía leer por las mañanas en el dormitorio grande, juntas las dos en una mecedora que crujía al compás de nuestros movimientos, como una cigarra que acompañara el desarrollo del relato. Me leía en el comedor durante las tardes del invierno, ante el fuego de carbón, y la historia la terminaba el reloj con su cucú, y me leía por la noche cuando yo me acostaba. Creo que no le di un solo respiro. A veces me leía incluso en la cocina, mientras batía la mantequilla, y el sonido del mortero repicaba a la par que el cuento, cualquiera que eligiese. Soñaba con que ella me leyera mientras batía yo la mantequilla; una vez decidió complacerme, pero el cuento terminó sin que yo hubiese podido cuajarla. (...) Me asombró y me decepcionó que los libros de cuentos los escribieran las personas, y no maravillas de la naturaleza que brotaran como la hierba. Con todo, ajena a su procedencia, no recuerdo un solo momento en el que no estuviera enamorada de ellos: de los propios libros, de las cubiertas, de la encuadernación y del papel en que estuvieran impresos, de su olor y de su peso... ”
Eudora Welty
(Impedimenta, 2012)
“ Miércoles, 12 de Octubre. Hojeamos los absurdos libros de lectura (para niños que aprenden a leer) del peronismo. Digo que yo aprendí a leer con el Veo y leo. Borges cree haber empezado con El nene. BIOY: "De chico, yo era muy snob y no leía los libros de la Biblioteca Araluce porque eran obras famosas, adaptadas apra chicos (leía libros para chicos, como Pinocho; pero no admitía obras para grandes adaptadas para chicos)". BORGES: "A mí me pasaba algo parecido. Una vez leía con mucho orgullo una Historia de Grecia hasta que vi que en la portada decía Adaptada para los niños" ”
Adolfo Bioy Casares
(Backlist, 2011)
“ Debo consignar que en mi casa no se consentían libros de recreo. (...) Un día, explorando mis resbaladizos dominios de tejas arriba me asomé a la ventana de un desván del vecino confitero y contemplé con deliciosa sorpresa, al lado de trastos viejos y de algunos cañizos cubiertos con dulces y frutas secas, copiosa y variadísima colección de novelas, versos, historias y relatos de viajes. Allí estaban, tentando mi ardiente curiosidad, todas las obras que había oído nombrar y celebrar y muchas otras admirables cuya existencia no sospechaba siquiera. (...) Ante tan feliz acontecimiento quedé lleno de emoción durante algunos minutos. Pasada la sorpresa y decidido a aprovecharme de mi buena fortuna, me puse a pensar cómo explotaría aquel inestimable tesoro, evitando las sospechas del dueño y las huellas de mis pasos por el desván. (...) Tras mucho reflexionar, decidí dar el primer golpe por la mañana temprano, durante el sueño de los inquilinos, y coger los libros codiciados de uno en uno, reponiendo cada volumen en el mismo lugar de la anaquelería. ¡Quién sería capaz de encarecer lo que yo gocé con aquellas sabrosísimas lecturas! Tan entusiasmado y alegre estaba que me olvidaba de todas las vulgares necesidades de la vida material ”
Santiago Ramón y Cajal
(PUZ, 2007)






6 comentarios:
Muy buena idea esta serie Ana, ¡y qué maravilla el texto de Eudora Welty! Todo un universo en un párrafo...
¡Interesante e inspiradora entrada! Enhorabuena. Un saludo.
Me encanta esta idea, me hizo pensar en como es que yo me inicie en la lectura, cosa nada poética ni conmovedora más bien sencilla, pero que sin embargo me inicio como lectora.
Me encanta este blog. Es muy interesante. Creo que la literatura infantil no se valora como es debido.
Os animo a visitar mi reciente blog sobre literatura infantil y para adultos. Espero que os guste ;)
http://cumbresexitosas.blogspot.com.es/
A los niños hay que animarlos para que la lectura sea un entretenimiento muy ameno con ello adquirirán hábitos culturales.
Ana que buena idea ... yo tengo dos hijos a los que empeze a leer desde el primer mes de vida y ahora leyen libros juntos. Tienen 3 y medio la mayor y 15 meses el peque. Vaya me gustaria mucho leer tu libro.
Silvia de Roma
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