lunes, 2 de junio de 2014

8 ideas equivocadas sobre lo que es escribir para niños

David Saracino
Ya son muchos, muchos años, leyendo libros para niños. Leyendo libros de todo tipo y género, para todas las edades, sorprendiéndome cada vez que un libro logra conmoverme o me parece original. En todos estos años, y sobre todo después de haber comenzado este blog, me han llegado solicitudes para leer la obra de escritores que quieren comenzar sus pasos con libros infantiles. Lamentablemente observo una serie de "maneras de escribir pensando en los niños" que provienen de lugares comunes desde los que es difícil crear nuevos libros. Por este motivo me he animado a escribir esta entrada. Conste que soy de las que piensa que escribir desde el "no" es siempre más fácil que desde el "sí": quiero decir que no sé si, por ejemplo, me animaría a hacer una entrada titulada: 10 buenas ideas sobre lo que es escribir para niños.
Pero aquí va esta selección. Al menos habrá una sonrisa de complicidad en muchos. Decir por último que estas ideas se encuentran en originales sin publicar pero también -y muchísimo- en libros publicados que están en circulación.
Charlotte Gastaut

1-A mis hijos les encantan las historias que les cuento antes de dormir
Por eso, a todos los niños en general, les debería gustar también, ¿o no? Esto se aplica igualmente a abuelos que se inventan el cuento, a docentes que hacen lo mismo en sus aulas, y a casi cualquier situación donde uno tenga rendidos a los niños, bien porque tienen que estar (escuela), bien porque necesitan ese momento (padres antes de dormir). Ese momento de complicidad absoluta y de afecto no se da de forma tan espontánea cuando la historia está sobre el papel y la van a leer otros niños en situaciones completamente diferentes (una biblioteca, una librería, un adulto leyendo el libro). En el relato espontáneo hay mucha tolerancia a las imperfecciones de la historia, absurdos improvisados o, simplemente, sentimentalismo.
Miguel Porlan

2- Los cuentos para niños tienen una lección
Es una vieja demanda de la pedagogía, el aprendizaje de la lectura y la escuela. Ya que estamos aquí, pues que al menos aprenda algo. Por ese motivo se piensa siempre en el mensaje del cuento y se intenta ponerlo lo más clarito posible. ¿Lo literario? Bah, son pequeños, mejor que tengan muy claro lo que es correcto e incorrecto para poder reconocerlo en la vida real. Según este principio, autores, editores y docentes premian libros donde se puede reconocer claramente cuál es el mensaje, dónde están los "valores" y de qué manera la lectura de ese libro va a contribuir a formar una buena persona.

3- Escribir para niños es más sencillo que para adultos
 ¡Claro! Total, tienen menos vocabulario, saben menos cosas y hasta hay que escribir menos palabras. Basta con juntar unas cuantas cositas y tienes el cuento. Escribir las cosas de forma sencilla es, por lo general, más difícil que no tener que seleccionar palabras ni niveles de lectura. Cuando no se tiene en cuenta aparecen libros llenos de frases simples, mucha acción, mucho diálogo ("para qué complicarnos con descripciones"), escasa experimentación y temas trillados.

Liz Pulido

4- Tengo una idea genial y necesito un ilustrador/a
 Por lo general, una idea no es una historia. Repetimos: una idea no es una historia. Es difícil hacer ver este punto a escritores que quieren estirar una anécdota, basar una historia en un chiste, o simplemente, tener un momento de genialidad. Una historia tiene muchas capas, aunque no se vean, e implica una profunda reflexión sobre los personajes, las situaciones que viven, el tiempo, el espacio... Por eso muchos piensan que lo que necesitan es un ilustrador/a que les dibuje lo que a ellos les falta. Pero si un ilustrador no tiene el volumen necesario en una historia, apenas podrá intrerpretarla.

5- Los niños piensan en abstracto
  ¡A los niños les gusta mucho la fantasía! Esta es una idea que lleva a muchos escritores a descuidar la versimilitud. Total, si los animales hablan, puede pasar todo. Pongamos ejemplos: una niña que conversa por las noches con su almohada, un niño cuya bicicleta le ayuda a sortear peligros, una abuela que vuela, las letras de un libro que se escapan para vivir su propia aventura, etc. En muchos casos, el autor no se toma la molestia de justificar esa fantasía y, mucho menos, pensar en por qué ocurren las cosas.  
Mariana Massarani

6- El libro ideal para niños tiene acción, suspense y aventuras
Cuando se leen las contracubiertas de los libros tenemos la impresión de que se repite un modelo sin parar: por ejemplo, algo ha desaparecido (un cuadro en un museo, un niño, algo en el cole) o ha modificado su comportamiento (la panadería ha cerrado inexplicablemente, una niña de una pandilla ya no se habla con las demás) y la trama gira alrededor de este hecho de suspense. Se suceden entonces carreras, reuniones secretas, se aventuran hipótesis, se encuentra la solución al misterio. Es una manera excelente de crear futuros lectores... de novela policíaca.

7-Soy cuentacuentos y los cuentos que me invento les gustan mucho a los niños
Nathalie Dion
Este punto se puede relacionar con el 1 con la nota de que, en la actualidad, hay muchos cuentacuentos que están publicando sus propias historias, y hasta reciben premios por ellas. El cuentacuentos tiene una práctica en las estructuras narrativas que le favorece a la hora de inventarse una historia. Pero un cuento contado no siempre funciona cuando se escribe, y mucho menos cuando se ilustra. El espacio imaginario que propone el contador cuando empieza su historia lo completa cada niño de una manera u otra y esa es la maravilla de la tradición oral. Verlo en un álbum a todo color con la interpretación que ha hecho el ilustrador empequeñece en muchas ocasiones una historia con matices y, por lo general, el texto queda reducido a una anécdota que no siempre se entiende.

8- No sé contar historias pero tengo mucha sensibilidad
Sí, y los niños son seres con mucha sensibilidad.
Tom Gauld
Esto quiere decir que a los niños vamos a hablarles de la luna y de las estrellas del mar y del viento y tal vez de las nubes, porque son objetos llenos de romanticismo y a los niños les encantan los momentos poéticos.
Y en este caso no necesitamos ninguna historia porque ¿no es cierto que hablar de contemplar el cielo estrellado, y escribirlo en un libro, es una idea que les va a encantar? ¿A que vamos a ayudarles a desarrollar su imaginación? Si a esto le añadimos que no hay que tirar basura en la playa, tenemos el libro perfecto. Sí.


(Todas las ilustraciones de esta entrada han sido tomadas de un maravilloso tumblr llamado Lecturimatges: la lectura en imágenes, con cientos de ilustraciones que incluyen libros)


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44 comentarios:

  1. Ana, mil gracias una vez más. Estupendas reflexiones que comparto al cien por cien. Te lo dice un narrador oral (o cuentacuentos, como dices en tu texto) que también escribe y publica algún libro de vez en cuando :-)))
    Muchos besos

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    1. Gracias Pep. Muchos besos para tí

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    2. Ana, en respuesta a tu post he escrito una reflexión más detallada en mi blog, aquí te la dejo por si fuera de interés >> http://bit.ly/1m7wDDP

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  2. Me gustó mucho, y concuerdo plenamente.
    Aporto a la causa la introducción o el primer capítulo (no recuerdo bien, lo leí hace tiempo y ahora no lo tengo a mano) del libro "Escribir para niñas y niños", de Berta Hiriart, que comienza explicando algunos motivos por los que podrías tener un interés equivocado en la literatura infantil.

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  3. Gracias Nat, no conocía ese libro. Voy a ver si lo localizo porque parece interesante. Un abrazo

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    1. Es de edición mexicana. Acá están los datos: http://www.paidos.com.mx/index.cfm/id/Producto/pid/1330 y justo en el resumen ese resume esta parte que te comentaba.

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  4. ¡Menudos son los niños! Prueba a escribir cualquier cosa para ellos y verás. Son unos críticos de lo más exigentes.
    Muy buenas tus reflexiones, Ana. Muchas gracias.

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    1. Gracias Mariaje (aunque los niños a veces se tragan también unas cosas que te mueres, jaja...)

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  5. Ana,
    Mil gracias. Das un respiro de tranquilidad en medio de tanto libro infantil de muy sospechosa factura. Ojalá muchos autores, editores, jurados de premios, etcétera pensaran de esta manera.
    Bueno, en especial con referencia al punto 8:
    Ser sensible es importante. Pero más importante y complejo, es lograr sensibilizar.

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    1. Claro Ivar, una cosa es sensibilizar y otra es ser sensiblero (ya tenemos el trabalenguas). Un beso

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  6. Muy buen artículo, al que sumarle algunos puntos como el abuso de diminutivos o la ñoñería extrema (quizá incluido en el 8).

    En cuanto al punto 6, me declaro amante de los buenos libros de aventuras para niños... pero desde luego que no es el único camino para que se acerquen o se afiancen a lo literario.

    Saludos

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    1. ¡Gracias! Sobre los diminutivos... están en otra lista, de repente aparecieron unos cuantos puntos más. Ay, pobre LIJ

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  7. Gracias Ana, me gusta especialmente el punto en el que hablas del afán pedagógico de algunos libros...¡¡son tantos y tan aburridos!!. Importante reflexionar sobre esto.
    Un abrazo
    Rocío

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    1. Lo peor es que también los hay didácticos y "divertidos". Pero ahí no solo intervienen los autores, están los editores, los mediadores...

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  8. Muy interesantes y claras tus reflexiones, Ana. Me voy a apuntar este "Octálogo" para mis alumnos de LIJ.
    Abrazos de letras.
    ¡Y gracias por descubrirme el fantástico Lecturimatges!

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    1. Ese tumblr está increíble!! Gracias Javier por tu comentario.

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  9. Muy de acuerdo en todo. Y ganas me dan de hacer yo eso a lo que dices no atreverte. Enumerar 8 o 10 ideas acertadas sobre lo que es escribir para niños.
    Sé feliz.

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    1. ¡Buena idea! Ya nos contarás cómo vas con tu lista...(yo, como digo, no me atrevo). Un abrazo

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  10. Estupendo, Ana.by tienes razón n en todo. Pero me encuentro con el reto cuando vamos a la biblioteca de no hacer de Torquemada, cuando mis hijas se tiran a por cierto tipo de libros horrorosos, pésimamente escritos, que les chiflan. También les gustan los bonitos y bien escritos. Pero ¿que hago?????

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    1. Gracias Rocío y tu comentario me recuerda que siempre quiero escribir una entrada sobre el "derecho de los niños a la basura literaria" porque los niños también tienen que leer cosas malas malísimas para descubrir lo bueno. Así que déjala que aprenda sola ¿no?. Un abrazo

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  11. Me tranquiliza mucho el número 1, aunque quizás haciendo el razonamiento inverso. "Aunque sea cualquier porquería, igual le va a gustar".

    Esto viene a que mi hija a veces me pide que le lea unos cuentos que yo considero horrorosos (digamos, Winnie Pooh no original, Princesas... cachivaches literarios de ese calibre), y esto me tranquiliza porque afirma que lo que permanece es algo positivo (interacción madre-hija, gusto por la lectura) mientras que lo nocivo se desliza y se pierde (malos argumentos, diálogos pobres, etc).

    Gracias :-)

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    1. Completamente de acuerdo, Julia, y qué bueno que quede esa emoción y lo otro se pierda...

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  12. Yo agregaría "Soy un célebre y premiado autor para adultos así que también puedo escribir para niños"

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    1. (Sole: estoy preparando una entrada titulada "Cuando los grandes escriben para los pequeños", que va a ser demoledora...)

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  13. Muy acertados todos los puntos, pero el 4 particularmente me llega al alma… Como ilustradora, continuamente recibo emails que se pueden resumir así:
    "Hola, soy escritor. He escrito mi primer libro y quiero que lo ilustres. Va a ser un súper ventas. A mis hijos les encanta." ;)

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    1. jaja, Diana, pobres ilustradores, la cantidad de veces que tienen que escuchar esto...

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  14. Hola Ana, muy acertadas tus observaciones, adhiero a todas ellas. El campo de la LIJ fue, es y será más que ningún otro campo literario la arena de luchas de poder entre literatura y mercado, entre arte y pedagogía, entre formación estética y crianza. Creo que, como en todo orden político, lo único que resta es la vigilancia y la resistencia nuestra como lectores/mediadores. En cercanía con ilustradores y escritores (sobre todo escritores que "vieron la beta" en la LIJ y que jamás se molestaron en investigar o leer un libro infantil ni bueno ni malo, es decir que aun siendo buenos poetas o narradores parten erradamente de todos estos supuestos que mencionas en la nota) puedo decir que las situaciones que describes se repiten hasta el infinito.
    Adri

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    1. Hola Adri, eso de los escritores (que se extiende a ilustradores) que no leen siempre me mata...

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  15. Ana: no pudiste haberlo resumido mejor. Es así. Los que trabajamos en la LIJ padecemos estas ideas a diario!

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  16. Añadiría un par de pensamientos recurrentes que se detectan en no pocos "escritores" y editores de LIJ. En primer lugar está el "No he leído prácticamente nada de literatura infantil, pero me siento perfectamente capaz de escribir literatura infantil.". Debe de ser, si no el único campo, desde luego uno de los pocos, en los que la gente se lanza tan alegremente a dedicarse a algo que no conoce en absoluto. Supongo que podría entroncar con tu punto número 3, pero va más allá. Y luego, entroncando con tu punto 2, pero también en cierta medida separado, está el "los cuentos para niños sirven para...". (superar el miedo, superar la timidez, luchar contra el bullying, controlar la ira, superar la muerte de un familiar o una mascota...). Autoayuda infantil. Y lo mismo: ¿lo literario? Bah. Un abrazo y deseando leer esa entrada sobre autores para "adultos" que se "bajan" a lo infantil. Ellen

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    1. No sé qué me pasó con las comillas, pero más de una sobra.

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    2. Sí, lo de los cuentos "para".... (y luego los de las emociones...). Me pongo ya con la entrada!!!! Besos

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  17. Hola, coincido cien por cien con tu opinión. Me gustaría enviarte unos textos para que los valores si lo tienes a bien. ¿Cómo puedo hacértelos llegar? Gracias y enhorabuena por el blog.

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    1. Hola Chac, te recomiendo que mandes tus textos a un profesional, con más tiempo y recursos que yo :-) Un abrazo

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  18. Ana, gracias por estas 8 maravillosas reflexiones. Cuando trabajas en una área infantil de una biblioteca pública, muchas veces nos encontramos cuentos editados porque toca, porque seguro que nos los quitan de las manos, porque total, son cuentos. Comparto totalmente tus opiniones y me van a servir muchísimo para nuestra selección de cuentos a adquirir. Creo que has lanzado una buena línia para que tod@s los que trabajamos en LIJ seamos más críticos y pensemos mucho más en los pequeños lectores.
    Un abrazo, Esther

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  19. hola, a mi me gustaria ser escritora y por eso cree este blog:
    www.elrinconliterariodevicky.blogspot.com
    espero que puedas echarle un vistazo pero, te aviso, solo tengo 10 años.
    Gracias, Vicky

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    1. Gracias Vicky, ¡suerte con ese bonito blog! Qué bueno que te animes a escribir ya con tu edad. Un abrazo

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  20. ¡Me encantaron tus reflexiones! Me recordó a cuando era una niña que leía libros fantásticos, de acción y de aventuras que se parecían mucho entre sí. Nunca los terminaba de entender, sentía que no me dejaban algo para guardar por siempre, eran cosas irreales que no contaban nada importante, un niño que entraba a un mundo mágico, conocía a muchas criaturas extrañas y volvía a casa, fin.
    Sin embargo, de todos los libros que leía sólo uno me impulsó a leer de verdad. El primer libro que me dejó lágrimas en los ojos, que me hizo llorar desconsoladamente abrazada a mi mamá, quien también se sintió así.
    Fue la primera vez que me sentí emocionada por unas palabras escritas que leía junto a mi madre.
    Los escritores de cuentos infantiles deberían crear historias que lleguen a los corazones de los niños.

    Pd: el libro se llama Mumú, de Hilda Perera

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    1. Muchísimas gracias! Qué maravilla encontrar libros que nos conmueven, de eso trata la literatura. Un abrazo

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  21. Explicar tus puntos con sarcasmo no deja saber cuando hablas en serio. No te entendí en ocasiones.

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    1. Hola! En todo el artículo se habla muuuuy en serio. Pero con gusto podemos aclarar lo que necesites. Un saludo

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