lunes, 28 de julio de 2014

Leer no sirve para nada

Hay una escena en una comedia británica donde un hombre está leyendo en un bar de goffres. Cuando la camarera, descarada y mascando chicle, le pregunta: "¿para qué lees?", el tipo contesta: "Para no trabajar en un bar de goffres". Bromas aparte, no sé si en algún otro sector cultural encontramos la cantidad de frases hechas que hay sobre el poder de la lectura. No sé si imaginarme un cartelito de estos que circulan por la red diciendo: "El arte es divertido. Andy Warhol". Sin embargo, y referido a la lectura, encontramos una gran cantidad de citas (muchas veces asignadas falsamente a escritores) que nos recuerdan su importancia y su valor. 
El cansancio de este bombardeo visual, sub-estético y de dudosa influencia, me llevó a releer el libro de Víctor Moreno La manía de leer (Caballo de Troya, 2009).  Libro que leí en su momento y recuerdo que me irritó bastante, por la habilidad de Víctor Moreno para descontextualizar frases y utilizarlas a favor de un discurso en contra de los tópicos de la lectura. 
Sin embargo, debo confesar que esta relectura bajo la órbita de los cientos de imágenes conminándonos a leer por diferentes motivos, me ha reconfortado y acompañado.  Desde el año 2009 en que salió (y leí) el libro, hasta hoy, Facebook y otras redes sociales han aumentado de manera exponencial el número de mensajes en esta dirección. 
Provienen incluso de personas sensatas que, con buena intención, los propagan sin darse cuenta de que estamos llenado el discurso sobre la lectura en un montón de lugares comunes y frases que sustituyen la verdadera reflexión sobre lo que es leer. En su libro, Víctor Moreno utiliza frases de escritores y es frecuente encontrar algunas como la de Carlos Fuentes que dice así: "La lectura de un buen libro enriquece el alma del lector, nos enseña a ver con más optimismo el mundo, y a amar más y mejor a las personas y a las cosas que nos acompañan en la vida", y que sólo falta meterla en un cuadrado con un fondo de estrellas para ponerla en circulación.

Toda esta cantidad de buena incitación a la lectura, desde fuera, produce un efecto que Moreno denomina "fundamentalismo lector", pues inevitablemente, se caricaturiza a quien no lee:
"La conclusión humanista deviene imperativo categórico: quienes no leen no pueden en modo alguno ser personas cultas; no comprenden la realidad; no la piensan y no la conocen. Tampoco la sienten. Su racionalidad deja mucho que desear." (p.195)

 Y se cae en una mística de la lectura como algo que, a partes iguales, te divierte y te salva de una vida mediocre. 
"Un porcentaje altísimo de las apologías que se hacen de la lectura se basa en tópicos, lugares comunes, clichés, prejuicios ilustrados, estereotipos, determinismos varios, extrapolaciones ridículas y falsas. Cualesquiera de las afirmaciones que circulan por el mercado del comercio ideológico no resisten un análisis hecho con rigor y exactitud" (p.11).

Lo que nos interesa a nosotros, mediadores en la lectura, es ver de qué manera este discurso hecho de frases "bonitas" nos ayuda a crear lectores y a sensibilizar hacia la lectura a niños que no la encuentran tan interesante. O si, por el contrario, estamos reforzando únicamente a un tipo de lector presentado de manera enfermiza. Un lector que debe leer para alcanzar anhelos, evadirse de las circunstancias y obtener experiencias que nunca tendría en su vida normal. ¿Nos dirigimos a enfermos o personas incompletas?  Muchas de las funciones de la lectura que propagan estos carteles parecen los efectos de un fármaco. Leer es un placer y las metáforas que lo rodean, sus frases bonitas, con connotaciones que no dicen nada, sin duda dejan indiferente a aquellos que leen pero no les interesa la lectura de un libro.

Moreno dedica un capítulo de su libro a la lectura en la escuela y cómo las prácticas escolares de análisis del texto chocan con muchos de estos mensajes que nos dicen que leer es divertido.

"Entre las causas que impiden dicha relación (la creatividad con el placer), estaría el enfoque productivista de las actividades lectoras en el aula, que no dejan un mínimo resquicio para que pueda colarse por él un poco de luz creativa, o, lo que es lo mismo, pensamiento divergente. Pues todavía se sigue considerando una pérdida de tiempo lo que realiza el alumnado bajo la perspectiva del pasárselo bien." (p.243)

Por lo general (y este es un tema sobre el que escribiremos en este blog), lo que interesa de los alumnos es que respondan a ciertas preguntas, más que explorar las preguntas que el alumno tiene sobre el texto. Con las metáforas de la lectura sucede lo mismo: observamos la cantidad de gente que las difunde, que "le dan" al like, que se sienten parte de una comunidad especial porque se identifican con lo que dice la metáfora mientras que los demás se lo pierden. Es muy socorrido para grupos de promoción de lectura que difunden por Facebook sus ideas, tomar uno de estos cuadraditos para echar a sus fans, en lugar de proponerles el esfuerzo de leer algún artículo interesante y profundizar en lo que significa de verdad la lectura.

Para finalizar, me gustaría presentar las representaciones sociales de la lectura que da Víctor Moreno en su libro y que podemos encontrar en las cientos de metáforas que nos asaltan cada día:

1- El libro como fetiche
El libro se presenta como constructor de la personalidad (aunque no diga qué tipo de personalidad) y la formación de valores. Es imposible crecer interiormente sin lectura. Y, de la misma manera, el que no lee no puede tener experiencias profundas. No llega a conocer realmente el mundo y la vida.

2-La lectura como farmacopea
 El acto de leer se presenta como capaz de solucionar muchos problemas: la soledad, el aburrimiento, la convalecencia por enfermedad, pero también el racismo, la intolerancia, la violencia y hasta la corrupción. Incluso, por qué no, serenidad y fortaleza de ánimo.



3-El no-lector es un enfermo imaginario
Es obvio entonces que los que no leen tienen una vida incompleta, son menos libres y hasta están condenados al fracaso. Si una sociedad tiene bajos índices de lectura es que no está sana. (Aunque nadie nos explica por qué Alemania y Francia tienen una tasa más alta de suicidios que, por ejemplo, Colombia). 



¿Somos conscientes los que trabajamos buscando lectores del impacto de estas metáforas y de su difusión? Alimentar las creencias del tipo "la magia de la lectura" no creo que nos ayude a comprender (y a difundir en la sociedad) las funciones de la lectura, y cómo podemos utilizarlas.  Cada vez se ve más este discurso rápido y fácil de gurú que nos lleva a la "creencia" en la lectura, como si fuera un acto de fe. Sería más importante determinar lo que la lectura puede hacer en una persona más que lo que la persona puede hacer con la lectura. Esto signfica admitir que no siempre habrá magia, ni libertad, ni siquiera que seremos mejores personas. Cuando al historiador de arte Ernst. H. Gombrich le preguntaron en una entrevista si el arte producía algún efecto benéfico en la humanidad, respondió:
"No, rotundamente no. Goering era un amante del arte, un gran coleccionista y mire usted su historial. A Felipe II de España, que no era precisamente un hombre encantador, le interesaba también mucho el arte". (citado por Moreno, p. 269)




25 comentarios:

  1. Una vez más, admirada Ana, completamente de acuerdo.
    Besos

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    1. Gracias Pep, mi admiración a tí, ¡que no te pierdes ni una! Besos

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  2. ¡Lúcida!!! Un regalazo de frescura para iniciar la semana.

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    1. No sé si regalazo o madrazo... ¡gracias querida lectora!

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  3. Un gran análisis, Ana. Como siempre, te caracteriza la claridad de pensamiento.

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    1. (ahora sí, :-) ). Gracias, Elena. Un abrazo

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  4. Leí este excelente artículo gracias a Fundación Giardinelli que lo compartió!!...soy una profe de lengua y literatura, y leer tus reflexiones me siguen aclarando el panorama!! Gracias!!...Saludos desde la pcia.de Cba. Argentina!! Jaqueline González...

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  5. Anónimo anterior:

    Eres "profe" de lengua y literatura, tal como tú lo escribiste, y es una pena que no conozcas el signo "¡" (admiración que abre) Se utiliza en nuestro idioma.

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  6. Muy bueno, Ana, como siempre. Gracias.
    Me acordaba de un interesante artículo de Emilia Ferreiro en el que señala que la noción de "fracaso escolar" viene relacionado con habilidades de lectura o matemáticas, pero nunca música, artes plásticas, etc. Para aportar a la causa.

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    1. Gracias Nat, lo que pasa es que las habilidades musicales, o artísticas no tienen la dimensión social que tiene la lectura (si no sé leer una receta médica lo llevo mal), pero si no entiendo de música no pasa nada...

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    2. Entiendo perfecto esa diferencia, claro. Y más vale que Ferreiro también. Solo que es muy interesante cómo plantea la aparición y las ideas y el tratamiento que se da a esa noción. Pero te lo digo un poco de memoria. Busco bien la referencia y te la paso.

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  7. Me parece muy buena reflexión pero sobre este tema tengo algunas ideas distintas.
    Cuando dicen que tipos "malos" no son mejores por estar interesados en el arte creo que están incurriendo en una generalización peligrosa.

    No sabemos si alguien sería aún peor sin todas esas lecturas. Gombrich menciona a Felipe II, pero no menciona al policía de la frontera, al adolescente inane, a la chica que va para maníaco depresiva.

    Leer o interesarte por el arte no te hace mejor, pero intuyo que en muchos casos puede hacerte sentir parte de la humanidad y eso es una enorme ganancia para algunos.

    Lo que no sabemos es cómo sería esa misma persona que se nos presenta ahora como el gran malo o el gran tonto si no leyera.

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    1. Hola Eltaza, gracias por tu comentario y seguir con la discusión de este tema interesante. Yo creo que el comentario de Gombrich no dice que los "malos" no son mejores, sino que el arte no te hace una buena persona necesariamente. Yo tengo muchos amigos que no leen ni el diario y son maravillosos. Lo molesto de estas frases son los discursos casi imperativos sobre la lectura. El hortelano que lleva sus verduras al mercado, en algún sentido, se puede sentir también parte de la humanidad (en relación a un trabajo milenario en contacto con la tierra, el cultivo artesanal, la relación con los demás, etc.). Un saludo

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  8. ¿La lectura? A mí…, que me vengan con cuentos y no me dejen en paz las historias, pero, eso sí, de los que “desalojan el eje del alma”, como le escuché decir en una ocasión a una gran voz brasileña, curiosamente, en un magno congreso sobre la lectura ;)
    Saludos, lectora.

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    1. Rafa, el libro de Víctor Moreno está lleno de frases de ilustres escritores, te recomiendo su lectura. Un abrazo

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    2. Lo tengo leído y aplaudido, este y otros suyos, querida Ana. Solo trataba de ser irónico desmadejando mucha frase hecha (sin éxito por lo que parece ;) Coincido contigo en tu estupenda y necesaria reflexión.
      Otro abrazo

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  9. Enhorabuena, Ana, por proponernos un asunto que hace pensar (como los buenos libros) y que a mí, docente, me llena de dudas. Lo que tengo más claro es que los que leemos no lo hacemos por utilidad, aunque después saquemos provecho de nuestras lecturas. Creo, como Pennac, que el verbo leer no acepta el imperativo, porque la lectura es un placer y no se puede hacer que alguien disfrute de algo... a la fuerza.
    Así que la fiebre de los eslóganes sobre la lectura me temo que son guiños para los ya "convertidos" y, como bien apuntas, nada dicen a los no lectores. El problema de la mediación y del fomento de la lectura sigue, por tanto, encima de la mesa.
    ¿Y si probáramos a prohibir los libros, en vez de promoverlos? ¿Y si probáramos con mensajes como el del título de tu entrada? "LEER NO SIRVE PARA NADA"
    ¡Me encanta!

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    1. Hola Marta, creo que hay muchas cosas para hablar sobre tu comentario. Si la lectura no admite el imperativo, prohibir estaría dentro de esa categoría, ¿no crees?. Tema este interesante que voy a reflexionar... ¿leer no admite el imperativo? Pues me parece que muchos niños, si no leyeran obligatoriamente durante algún período de su vida no serían nunca lectores... ¿entrada a la vista! Un saludo

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    2. ¡Me encanta esta propuesta!

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  10. Si no entiendo mal, el libro de Víctor Moreno, que tanto le irritó, ahora su lectura le produce el efecto contrario, hasta el punto de dar como propio un relato cuyo contenido se lo debe al profesor Moreno. ¿Es así? Lo que no comparto es atribuirle a Víctor Moreno su «habilidad para descontextualizar frases…», cosa que no sucede en absoluto, especialmente en sus libros sobre/contra el mundo literario. Y esto no es así porque descontextualizar supone que la frase pierde el sentido que el autor le ha dado, sentido que en los ejemplos seleccionados por Víctor Moreno permanece tan «fresco».
    Me alegro de que la relectura de «La manía de leer» le haya reconfortado, pues sigue habiendo mucho fundamentalismo lector que no entiende sobre la necesidad de determinadas críticas que, por paradógico que les parezca, lo son a favor de la lectura. Libros como «El deseo de leer» o «El deseo de escribir» son ya clásicos y consecuencia de muchos años de docencia y convivencia a favor del alumnado.

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    1. Gracias Angel, así es lo bueno de la lectura, nos acompaña en diferentes momentos (¡ahí va esta frase!). ;-). El trabajo de Víctor Moreno me gusta mucho y lo recomiendo siempre, incluidos sus libros sobre animación a la lectura y lectura de textos no literarios. Un saludo y gracias por el comentario.

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  11. He dedicado unos días a leer diversos apartados de La manía de leer (gracias, Ana), y uno de los aspectos con los que me quedo es precisamente esa necesidad de reflexión sobre nuestro discurso como mediadores a la que aludes, en el que quizá en más de una ocasión olvidamos que “conocer no es creer” (Víctor Moreno, p. 360), lo que hace que ese discurso se alimente de creencias carentes de bases firmes que las sustenten y que muchas de las “bondades” atribuidas a la lectura no estén avaladas por argumentos sólidos. En este sentido, me parece necesaria esa petición de rigor que hace Moreno cuando se refiere a las afirmaciones que se suelen hacer sobre la lectura calificando a muchas de ellas de “cambalache lingüístico que consiste en hacer pasar por profunda una afirmación banal revistiéndola de una jerga con apariencia filosófica, psicoanalítica, ética y moral” (pág. 361). Las frases de Facebook que mencionas me parecen una forma de adoctrinamiento lector basado en falacias que poco ayudan a la verdadera formación de lectores, ya que la lectura per se no nos hace ni más libres, ni más críticos, ni mejores personas, ni más felices, y, por supuesto, quien no lee no tiene por qué vivir una vida “carente de sentido” o “a medias”. Pensar lo contrario sería elitista e ingenuo. Creo que como mediadores entre el libro y los niños/adolescentes/jóvenes resulta necesario reflexionar detenidamente sobre las razones que nos impulsan a esa mediación y sobre nuestra forma de mediar, así como pensar en si todo aquello que afirmamos con pasión se basa más en una creencia comúnmente aceptada que en el verdadero conocimiento.

    Abrazos.

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  12. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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