Escribir para niños: algunos estereotipos que se repiten (en escritores, ilustradores, editores...)

Davor Pavelic
Tengo una amiga, agente literario, que el año pasado, en un momento de confidencia durante la Feria del Libro para niños de Bolonia, me contaba lo diferentes que eran los editores españoles comparados con los del resto de los que trabajaba. Lo que me venía a decir era que el nivel de discusión de estos editores se limitaba a "me gusta" o "no me gusta". Con los otros editores, que argumentaban, explicaban, y detallaban lo que veían en los libros, aprendía mucho del oficio y también del mercado. 
Viene esta anécdota a cuento porque, pensando en las listas de "los mejores" que se elaboran cada año, encuentro, este "me gusta" en muchas listas sin demasiados argumentos. Se desconocen los criterios por los cuales se ha seleccionado un libro y no otro, y la argumentación, así como las discusiones internas que genera el complejo arte de elegir, quedan escondidas -si es que alguna vez las hubo-. En muchas ocasiones, incluso, ni siquiera hay una miserable reseña del libro. 
El año pasado, los colegas brasileños de la Revista Emilia prepararon una selección de los mejores publicados en el 2013. Me llamó la atención, no sólo la cuidada edición en la que presentaron sus libros seleccionados, sino una cantidad inusual de texto explicando sus criterios, la variedad de quienes escogieron y la responsabilidad que sobre el equipo recayó para esta selección. Pero había dos apartados muy especiales: uno dedicado a dejar a los niños con los libros y ver sus reacciones. Los niños, esos ignorados en nuestras selecciones... El otro apartado, singular y excepcional, consistió en elaborar un listado de por qué muchos libros no habían superado la selección. Y sobre este listado que, en definitiva, son los estereotipos sobre los que escriben e ilustran los creadores, me gustaría hablar en esta entrada.

A veces es más fácil escribir desde el "no" que desde el "si". Lo vemos cada día: las quejas se multiplican y es difícil encontrar momentos positivos. Pero los que analizan libros para niños, los que leemos cada día, encontramos de manera repetida esquemas, estereotipos, y estilos que no nos convencen. Exteriorizarlos no solamente es una guía para nosotros sino para todos aquellos que están escribiendo e ilustrando (¡y editando!) y deberían tener cuidado para no seguir reproduciéndolos. 
Ciara McKelvey

Así que aquí va, espero, en buena traducción casera del portugués, los estereotipos que el Equipo de Revista Emilia encontró a lo largo de sus lecturas:
Muchos libros con fuerte contenido pedagógico en los que la voz adulta prevalece y se impone sobre la narrativa.
Historias cuyas frágiles construcciones narrativas presentan problemas de lenguaje y de desarrollo del tema propuesto.
Enredos sin densidad literaria que contribuyen poco a la formación de lectores.
Ilustraciones didácticas y literales que no proponen posibilidades de múltiples lecturas y apenas reproducen el contenido del texto.
Recursos gráficos artificiales
Regreso de clásicos sin muchos criterios y apuesta por nombres consagrados en literatura infantil y juvenil
Adaptaciones con pocos criterios que empobrecen el original y no ayudan a la densidad del itinerario lector de los más pequeños.
Autores e ilustradores repitiendo fórmulas y técnicas que, muchas veces, provocan un desgaste de aquello que mejor saben hacer.
Desconocimiento de las características de los libros álbum por parte de editores, autores e ilustradores 
Producción irregular e inconsistente de editoriales ya reconocidas en el mercado.
Uso de muchos clichés y estereotipos cuando se abordan algunos temas, tanto en lo que se refiere a texto como a las ilustraciones.
 Tendencia a la infantilización del lector
Uso excesivo y poco riguroso de letra mayúscula en los libros dirigidos a los primeros lectores. 
Gran presencia de libros centrados en los llamados "temas transversales", o transmiten "mensajes" que buscan justificar su entrada en las escuelas y que, por lo tanto, conocen los intereses de los mediadores y no del lector final. 

¿Les suena esta lista? A mí un montón. Por lo visto, la producción de libros para niños encuentra las mismas dificultades en todos los idiomas.

Otro día hablaré de las sorpresas que el equipo de la Revista Emilia se llevó cuando puso libros "indiscutibles" en manos de los niños...
Georgiana Chitac

 También te puede interesar la entrada: 8 ideas equivocadas sobre lo que es escribir para niños


2 comentarios:

  1. Leo con + de dos años de retraso, pero igual, digo: ¡Grande, Ana! ¡Qué claridad para derrumbar paredes protectoras de malos libros!
    Saludos cordiales,

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  2. :-)))) hay cosas que siguen igual dos años después!!! Un abrazo y gracias

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