Un poquito de caos en la LIJ, por favor...

Tenemos una literatura para niños demasiado rutinaria: los mensajes, los valores, ahora las emociones... inundan cantidad de libros y, me temo, contribuyen a que los niños encuentren libros que les invitan a seguir, tic, tac, el movimiento repetitivo y predecible de algo que sabemos por dónde va y dónde terminará. Imaginemos un péndulo: izquierda, derecha, izquierda, derecha. ¿Ya han adivinado por qué es usado por los hipnotizadores? Bien. Es lo que llamaríamos una realidad preescrita; el cerebro baja la guardia y deja de hacer una de las cosas que hace tan bien: imaginar. La realidad, y lo que es peor, la experiencia de la lectura con estos libros, se reduce a un péndulo. Y, es verdad, el mundo responde también a este hábito. Pero somos muchos los que pensamos que el cerebro está bien cuando se emociona y se sorprende. Como diría mi querido Tomi Ungerer: Expect the Unexpected. Por eso me gustaría hablar de dos libros que proponen un poco de caos para romper la dinámica normal. 

Uno es la primera obra publicada de una ilustradora Hawaiana, Emily Hughes, que ya ha dado la vuelta a medio mundo con sus traducciones (así que ¡lo estábamos esperando, si!). Con su título queda claro: Salvaje y es, además, una niña. Retoma el viejo mito del niño salvaje criado en un bosque con animales que le enseñan lo que necesita, le dan libertad, independencia y felicidad... hasta que es llevada a la civilización donde muchos adultos tratan de meterla en la vereda. Su hermosa cara se transforma, sus modales se resisten, el corsé educativo es demasiado apretado. Sin duda, el encanto mayor del libro son las ilustraciones que muestran escenas libres y naturales mientras la niña está en el bosque y las confronta con interiores sofocantes. Según vamos pasando la página nos preguntamos dónde quedará esa niña de ojos enormes y llena de vida. Por suerte, lo inesperado pasa... (no: ¡no vamos a contar el final!).



El otro libro es de una conocida y premiada ilustradora, Beatrice Alemagna, con el que da una vuelta de tuerca a su habitual producción. Alemagna es una gran admiradora de Rodari, quien se asoma levemente en estas páginas, y tiene un estilo basado en el collage, que se ajusta aquí como un guante al tema elegido. Los cinco desastres son cinco personajes habituados a vivir en el caos y el desorden. Cada uno a su manera se complementa y divierte con esta especie de mundo al revés que habitan en una casa destartalada. Pero un día, ay, un día, llega la voz de la verdad ejemplificada en un perfecto caballero que pretende darles las claves de la vida y del éxito. Cada uno repasa su manera de ser y de estar, lo que les hace singulares y también la maravilla que es no hacer gran cosa excepto disfrutar. Acostumbrados como están a la diversión que garantiza una vida inusual, mirarán con asombro a este personaje y... bueno, tampoco voy a contar este final. 


Claro, algunos se echarán las manos a la cabeza pero, la verdad, necesitamos más niños que miren el mundo boca abajo como el desastre número cuatro de este cuento; y unas cuantas niñas que decidan ser libres como Salvaje. Y que, además, se diviertan y muestren el humor de ser así. Serán siempre una minoría, pero está muy bien que encuentren de vez en cuando un libro que no les haga olvidar su verdadera naturaleza...

Emily Hughes
Libros del Zorro Rojo, 2014  
14,95€

Beatrice Alemagna
A Buen Paso, 2014
19€





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